LA RÉALIZATION

El Camino Neocatecumenal, como todo verdadero itinerario de catequesis, es también un “medio para suscitar vocaciones sacerdotales y de especial consagración a Dios en las diferentes formas de vida religiosa y apostólica, y para suscitar en el corazón de cada uno la específica vocación misionera”.

El Camino Neocatecumenal es también un instrumento que se ofrece al servicio de los Obispos para la formación cristiana de los candidatos al presbiterado.

Los seminarios diocesanos y misioneros “Redemptoris Mater” son erigidos por los Obispos diocesanos, de acuerdo con el equipo responsable internacional del Camino, y se rigen según las normas vigentes para la formación y incardinación de los clérigos diocesanos y según estatutos propios, de conformidad con la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis. En ellos los candidatos al sacerdocio encuentran en la participación en el Camino Neocatecumenal un elemento específico y básico del iter formativo y, al mismo tiempo, son preparados a la “genuina opción presbiteral de servicio al entero Pueblo de Dios, en la comunión fraterna del presbiterio”.

(del “Estatuto del Camino Neocatecumenal”)

EVANGELIZACIÓN MISIONERA

El primer seminario “Redemptoris Mater” se abrió en Roma en 1997 por voluntad expresa del Santo Padre Juan Pablo II para ayudar a la nueva evangelización, principalmente la que llevan a cabo las familias en misión (implantatio Ecclesiae) en aquellos lugares que viven una situación difícil al no haber contado nunca con la presencia de la Iglesia o debido a que, como consecuencia de un proceso de secularización, la Iglesia ha perdido a un buen número de sus fieles y se ve obligada a renovar la actividad misionera originaria. Esta familias, que son enviadas para responder al llamamiento hecho por numerosos obispos, no contaban con presbíteros que las acompañasen.

“Iglesia Santa de Dios, tú no puedes realizar tu misión, no puedes cumplir tu misión en el mundo si no es a través de la familia y su misión. (...) Yo pienso que vosotros, como familias itinerantes neocatecumenales, hacéis lo mismo, siendo la finalidad de vuestra itinerancia llevar a cualquier parte, en los ámbitos más descristianizados, el testimonio de la misión de la familia. Es un testimonio grande, humanamente grande, cristianamente grande, divinamente grande, porque tal testimonio, la misión de la familia, está definitivamente inscrita en el surco de la Santa Trinidad”. (Juan Pablo II a las familias en misión, 30.12.1988).

“En la obra de evangelización, iniciada por las familias en diversas zonas, se vio muy pronto la necesidad de contar con presbíteros que sostuvieran las nuevas comunidades apenas formadas y con las que se pudieran constituir nuevas parroquias. Así nacieron los seminarios “Redemptoris Mater”, gracias a la visión profética de los iniciadores del Camino, al coraje del Papa Juan Pablo II y al impulso evangelizador de las familias en misión, casi todas con muchos hijos, cuyo testimonio de fe ha sido fundamental para la reevangelización y la creación de nuevas parroquias.” (Ezechiele Pasotti, Nota histórica en : El Camino Neocatecumenal, Estatuto)

Estos seminarios adoptaron su nombre a raíz de la publicación de la encíclica de Juan Pablo II Redemptoris Mater (La Madre del Redentor). La Virgen María es la primera y principal Patrona de estos seminarios, ya que, como en Caná de Galilea, ve todas las necesidades y miserias del pueblo peregrino (como la carencia de sacerdotes) e intercede ante Dios. (Cf. Juan Pablo II, Redemptoris Mater, 21)

“No es difícil, por tanto, a la luz de esto, constatar los frutos del Camino Neocatecumenal: familias reconciliadas, abiertas a la vida y agradecidas a la Iglesia, se ofrecen para llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra. En otras ocasiones, yo mismo he tenido la posibilidad de entregar el Crucifijo a familias que partían para las zonas más pobres y descristianizadas. En estas familias están surgiendo ahora muchísimas vocaciones. Chicas que abrazan la vida religiosa y contemplativa; chicos encaminados al Sacerdocio en los seminarios locales y en los seminarios diocesanos misioneros “Redemptoris Mater”, nacidos para ayudar a las Iglesias que, dada la escasez del clero, se encuentran en grave dificultad. Se realiza así el deseo del Vaticano II (…). (Juan Pablo II a los catequistas itinerantes del Camino Neocatecumenal, Vaticano, Sala Clementina, 17.1.1994).

“Pero esa misión no sería posible sin presbíteros preparados para acompañar y sostener, con su ministerio ordenado, esta obra de la nueva evangelización. Estoy agradecido al Señor, que ha hecho surgir numerosas vocaciones y, consecuentemente, seminarios diocesanos misioneros en varios países de Europa, llamados con el dulce nombre de la Virgen María “Redemptoris Mater”. (Carta de Juan Pablo II a los obispos reunidos en la convivencia de Viena, 12.4.1993)

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LAS VOCACIONES EN EL CAMINO NEOCATECUMENAL

Todos los que reciben una formación en los seminarios “Redemptoris Mater” proceden de comunidades del Camino Neocatecumenal, en las que surgen numerosas vocaciones, incluso en aquellos países en que la Iglesia está pasando por una “crisis de vocaciones”.

“(...) no me extraña que en vuestro camino surjan vocaciones; ello confirma que es un camino auténtico y corresponde a su índole y denominación”. (Juan Pablo II a los jóvenes de las Comunidades Neocatecumenales encaminados hacia el presbiterado, Vaticano, Capilla Sixtina, 31.3.1985)

“El Camino Neocatecumenal, como todo verdadero itinerario de catequesis, es también un “medio para suscitar vocaciones sacerdotales y de especial consagración a Dios en las diferentes formas de vida religiosa y apostólica, y para suscitar en el corazón de cada uno la específica vocación misionera”.

El Camino Neocatecumenal es también un instrumento que se ofrece al servicio de los obispos para la formación cristiana de los candidatos al presbiterado.

“(…) En los seminarios “Redemptoris Mater” los candidatos al sacerdocio encuentran en la participación en el Camino Neocatecumenal un elemento específico y básico del iter formativo y, al mismo tiempo, son preparados a la “genuina opción presbiteral de servicio al entero Pueblo de Dios, en la comunión fraterna del presbiterio”. (Juan Pablo II, Pastores dabo vobis, 68) (Estatuto del Camino Neocatecumenal, artículo 18)

“(…) Se trata, por consiguiente, de seminarios diocesanos para la formación de candidatos al sacerdocio, que se incardinarán luego al servicio de la respectiva diócesis, y cuya sola peculiaridad radica en el hecho de que la participación al Camino Neocatecumenal constituye un elemento específico del iter formativo que en ellos se imparte. (Prof. Juan Antonio Arrieta, Observaciones canónicas sobre el estatuto del Camino Neocatecumenal, en : El Camino Neocatecumenal, Estatuto)

“Es el Espíritu Santo el que suscita estas vocaciones, recurriendo a diferentes medios humanos: a través de este camino, toda esta estructura organizativa se hace visible, pero está abierta a la influencia y a la inspiración del Espíritu Santo. Me pregunto dónde está el núcleo de este proceso que, a través del Camino Neocatecumenal, a través de diferentes personas, a través de circunstancias diversas, produce, suscita, inspira vocaciones al presbiterado, a la vida consagrada, a la vida religiosa. Estoy convencido de que la cuestión decisiva, el punto de partida de todo ello es el descubrimiento de la riqueza, de la profundidad divina, sacramental, del bautismo. (...) Os deseo que perseveréis a lo largo de todo este itinerario que habéis descubierto gracias al Camino Neocatecumenal, este camino de vida cristiana, donde cada uno es llamado a vivir un cristianismo auténtico. Os deseo también que sigáis este camino vocacional del presbiterado o de la vida consagrada que habéis descubierto gracias también al Camino Neocatecumenal”. (Palabras de Juan Pablo II durante el encuentro con los jóvenes de las Comunidades Neocatecumenales, Roma, Sala Pablo VI, 28.3.1993)

“(...) Me alegro de saber que, además de vuestras vocaciones, otras muchas están floreciendo en el sendero de vuestra espiritualidad, el Camino Neocatecumenal, no sólo aquí en Roma, sino también en diferentes lugares de Europa y del mundo entero. Ciertamente, la profundización de la vida espiritual propia de este camino, al aceptar el “radicalismo evangélico”, encuentra también un terreno más fecundo para que pueda surgir una vocación. Aunque Dios no cesa de llamar, sólo una profunda intimidad con Cristo permite oír su voz, acogerla sin demora y seguirla con perseverancia”. (Homilía del Santo Padre Juan Pablo II durante la eucaristía celebrada con la comunidad del seminario “Redemptoris Mater” de Roma, Ciudad del Vaticano, Capilla “Redemptoris Mater”, 31.10.1993)

“La experiencia que he podido adquirir estos últimos años en mis visitas personales al seminario y en los encuentros con los presbíteros que se han formado en él me confirma que el “Redemptoris Mater” es un gran don para la diócesis de Roma y para la Iglesia que se extiende por todo el mundo. Estos seminaristas y sacerdotes aman verdaderamente la oración y la Palabra de Dios, practican con fe y disciplina la vida comunitaria, son totalmente fieles a la doctrina de la Iglesia y están animados por un gran ardor misionero. También puedo testimoniar, Santo Padre, que sienten un enorme amor por la persona de Su Santidad y por su servicio como sucesor de Pedro”. (Palabras de bienvenida del Cardinal Camillo Ruini durante la audiencia de Juan Pablo II al seminario “Redemptoris Mater” de Roma, 18.3.2004, Sala Clementina)

“Han pasado ya más de dieciséis años desde la fundación de vuestro seminario, que ha representado una experiencia nueva y muy significativa con vistas a la formación de presbíteros para la nueva evangelización. Desde entonces han surgido en el mundo otros seminarios “Redemptoris Mater”, que se inspiran en vuestro modelo y comparten vuestra finalidad. Son particularmente abundantes los frutos producidos durante estos años por vuestro seminario. Por ellos doy gracias con vosotros al Señor. Por esos mismos frutos deseo, además, dar las gracias al Camino Neocatecumenal, en el que ha nacido y crecido vuestra vocación. (…) Mi pensamiento agradecido va, asimismo, a los fundadores del Camino, a los cuales se debe la feliz intuición de proponer la erección de vuestro seminario y que tanto se prodigan por favorecer en el Camino mismo el nacimiento de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.” (Discurso del Santo Padre al seminario diocesano “Redemptoris Mater” de Roma, 18.3.2004, Sala Clementina)

No se trata en modo alguno de “seminarios neocatecumenales”. Los presbíteros que son ordenados están dispuestos a ir a cualquier sitio donde les envíe el obispo ordinario de la diócesis, respondiendo así a las necesidades de las diversas iglesias locales.

“Estos seminarios diocesanos pertenecen al obispo. Nosotros sólo hemos ayudado a que florezcan nuevas vocaciones. Los seminaristas están a disposición del obispo, que los envía allí donde haya una auténtica necesidad, a aquellas regiones del mundo en las que, debido a la carencia de sacerdotes, la fe del pueblo se ve amenazada”. (Palabras de Kiko Argüello con ocasión de la visita de Juan Pablo II al seminario archidiocesano “Redemptoris Mater” de Santo Domingo, 11.10.1992)

“Estos seminarios son diocesanos, erigidos por los obispos, de acuerdo con el equipo responsable internacional del Camino, y se rigen según las normas vigentes para la formación e incardinación del clero diocesano. Son misioneros: los presbíteros que se han formado en ellos están disponibles para ser enviados por el obispo a cualquier parte del mundo. Son internacionales: los seminaristas provienen de países y continentes diversos, lo cual constituye un signo concreto de catolicidad y de disponibilidad a ser enviados donde quiera que sea. Sin embargo, el rasgo más significativo de estos seminarios es que, por un lado, constituyen un don que ayuda a la diócesis a abrirse a la “misionalidad”, a ir por todo el mundo, y por otro lado, encuentran en el Camino Neocatecumenal un apoyo que acompaña a los seminaristas durante el tiempo de su formación y, cuando son presbíteros, continúa sosteniéndolos en la formación permanente”. (Ezechiele Pasotti, Nota histórica en: El Camino Neocatecumenal – Estatuto)

“Vuestro destino concreto compete al obispo, que se preocupa tanto de las necesidades de su diócesis como de las exigencias de la misión universal. Al acatar con actitud de confiada y cordial obediencia sus decisiones, encontraréis vuestra paz y vuestra serenidad interior y podréis expresar en todo caso vuestro carisma misionero, dado que también aquí, en Roma, la pastoral se caracteriza, y deberá caracterizarse cada vez más, por la prioridad de la evangelización”. (Discurso de Su Santidad Juan Pablo II al seminario diocesano “Redemptoris Mater” de Roma, 18.3.2004, Sala Clementina)