EL CONCILIO VATICANO II: LA INSPIRACIÓN

Los seminarios diocesanos “Redemptoris Mater” son seminarios diocesanos que llevan a cabo una labor misionera en beneficio de la Iglesia universal. Ello responde a las perspectivas señaladas proféticamente por el Concilio Vaticano II, el cual, teniendo en cuenta las necesidades inmediatas, invitó a abrir seminarios internacionales en los que se prepare a presbíteros dispuestos a ir a cualquier lugar donde falten sacerdotes. Así, las diócesis se encargan de suscitar vocaciones misioneras entre los jóvenes y de animar a los candidatos al presbiterado a ser conscientes de su dimensión internacional. (cf. nota de la Congregación para la Educación Católica al seminario “Redemptoris Mater” de Roma)

“El don espiritual que recibieron los presbíteros en la ordenación no los dispone para una misión limitada y restringida, sino para una misión amplísima y universal de salvación “hasta los extremos de la tierra” (Hch 1, 8), porque cualquier ministerio sacerdotal participa de la misma amplitud universal de la misión confiada por Cristo a los apóstoles. Pues el sacerdocio de Cristo, de cuya plenitud participan verdaderamente los presbíteros, se dirige por necesidad a todos los pueblos y a todos los tiempos, y no se coarta por límites de sangre, de nación o de edad, como ya se significa de una manera misteriosa en la figura de Melquisedec. Piensen, por tanto, los presbíteros que deben llevar en el corazón la solicitud de todas las iglesias. Por lo cual, los presbíteros de las diócesis más ricas en vocaciones han de mostrarse gustosamente dispuestos a ejercer su ministerio, con el beneplácito o el ruego del propio ordinario, en las regiones, misiones u obras afectadas por la carencia de clero. (…) Para ello, pues, pueden establecerse útilmente algunos seminarios internacionales …” (Concilio Vaticano II, Presbyterorum Ordinis, 10)

“Es necesario que la obra de fomento de las vocaciones trascienda generosamente los límites de las diócesis y de las naciones, de las familias religiosas y de los ritos, y, considerando las necesidades de la Iglesia universal, ayude, sobre todo, a aquellas regiones en que los operarios son llamados con más urgencia a la viña del Señor.” (Concilio Vaticano II, Optatam Totius, 2)

Juan Pablo II, recordando el no 10 de Presbyterorum Ordinis, reiteró la invitación que el Concilio dirigió a los sacerdotes para responder con generosidad a las necesidades de la Iglesia universal:

“La angustiosa falta de sacerdotes en algunas regiones hace hoy más actuales que nunca estas palabras del Concilio. Espero que, sobre todo en las Diócesis más ricas de clero, sean meditadas seriamente y llevadas a la práctica de la manera más generosa posible.” (Carta de Juan Pablo II a los sacerdotes, Jueves Santo de 1991)

“Esta idea del Concilio se ha puesto en práctica en los seminarios “Redemptoris Mater”, que preparan a los presbíteros para la nueva evangelización, según el programa del Camino Neocatecumenal. Se puede decir asimismo que se trata de la puesta en práctica de una nueva forma de ministerio: el misionero diocesano.” (L'Osservatore Romano, edición italiana, 15.3.1991).

Asimismo, el nuevo Código de Derecho Canónico, al referirse a la formación en los seminarios, invita a dicho tipo de preparación de los futuros sacerdotes, de modo que se tengan en cuenta las necesidades de la Iglesia universal.

“Canon 257 - § 1. La formación de los alumnos ha de realizarse de tal modo que se sientan interesados no sólo por la Iglesia particular a cuyo servicio se incardinen, sino también por la Iglesia universal, y se hallen dispuestos a dedicarse a aquellas Iglesias particulares que se encuentren en grave necesidad.

§ 2. El Obispo diocesano debe procurar que los clérigos que desean trasladarse de la propia Iglesia particular a una Iglesia particular de otra región se preparen convenientemente para desempeñar en ella el sagrado ministerio…”.