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Ante
todo quisiéramos agradecer a todos los
amigos y benefactores que nos apoyan y que, como la
viuda del Evangelio, nos ayudan dándonos no sólo lo que les sobra, sino
muchas veces también lo que les es necesario. Ello es para nosotros
muestra de una gran caridad.
En efecto,
nuestro Seminario vive únicamente de la generosidad y de la caridad
de todos aquellos que apoyan a la Iglesia en los países más pobres donde
esta debe implantarse, o en el “tercer mundo” de Europa, donde los
hombres mueren en la soledad de la ciudad.
La vida cotidiana, la formación y la renovación del Seminario son un
trabajo exigente que supera con mucho nuestras posibilidades.
Por ello,
aceptamos gustosamente todo tipo de ayuda, ya sea un
donativo ocasional, una
orden bancaria mensual o el
patrocinio total o parcial de un
seminarista. Los gastos totales anuales para un
seminarista son de aproximadamente 14 550 euros, es decir, casi 20 euros
al día. Naturalmente, ese importe debe multiplicarse por el número total
de seminaristas. Otra manera de ayudarnos es dejar una
herencia al Seminario.
No creo que haya
mejor inversión que la de hacerse un tesoro en el cielo, ayudando a los
que en esta tierra están llamados a ser discípulos de Jesucristo.
Además de su
generosidad personal, les rogamos nos
indiquen qué personas, empresas o instituciones podrían ayudarnos
en la vida cotidiana, en la formación y en nuestras actividades
misioneras, siendo así nuestros colaboradores y una expresión para
nosotros de la Divina Providencia.
Confiamos en el
Señor, que sabe cómo tocar el corazón de las personas. Por nuestra
parte, nos comprometemos a rezar todos los días por ustedes y por sus
intenciones.
P. Rocco Russo (Rector)
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